
Existe una leyenda urbana muy conocido en Latinoamérica, según la cuál los ladridos y aullidos inexplicables
de los perros durante las noches, cuando aparentemente no hay motivo para que los bichos hagan tanto escándalo, se deben a que son capaces de ver cosas que están escondidas a los ojos humanos. Estas imágenes serían de demonios, espíritus errantes y demás criaturas no físicas que pululan entre nosotros. Incluso se dice que pueden ver a la Muerte.
Hay una supuesta forma de ver esta dimensión paralela: se toman por la mañana las lagañas de un perro, se las coloca en los ojos, y en un período que va desde un día hasta una semana repitiendo el rito, quien se haya atrevido a realizarlo podrá ver todo aquello que los perros son capaces de percibir con sus ojos.
La leyenda va acompañada de una advertencia: los que han llevado a cabo con éxito este ritual, han terminado locos o muertos de terror, ya que las imágenes serían tan terribles que la mente humana simplemente no puede soportarlas.