Parece mentira, pero otra vez te has quedado atrás. Si alguien te ofreciera dinero para que te separaras a propósito del grupo, no podrías hacerlo tan bien. Siempre al regreso, después del camping, tus amigos saben qué deben hacer: esperar un poco, porque entre los sonidos de la naturaleza, los murmullos de ciertas corrientes secretas, los destellos del sol entre el follaje (que parecen hipnotizarte por un momento), y sobre todo por esa manía de fotografiarlo todo...
Seguramente están esperándote más adelante. Pero esta vez tardaron mucho en desarmar la carpa, caminaron más lento que de costumbre, ellos mismos parecen haberse distraído bastante por el camino. Un error de cálculo: el sol está detrás de los cerros, la tarde va muriendo de a poco.
Caminas con prisa, y tu respiración se acelera. Cada paso parece oscurecer un poco más el escenario. Hasta que al fin, después de recorrer un buen tramo de monte, llegas a un sendero arbolado. Tu teléfono no tiene señal. De tus amigos, ni noticias.
Se hace de noche y no hay luna.
Tratas de calmarte, tratas de pensar en una solución, de encontrar una salida. Te has perdido, te has separado de tu grupo, no tienes manera de comunicarte con nadie y, para terminar, no puedes ver nada. Al menos tienes la linterna.
lunes, 1 de abril de 2013
LA LECHUZA - (LA NOCHE A LO LARGO DE ESOS CAMINOS I)
Yendo desde Capital hacia el interior, después de una jornada agotadora, manejaba la moto a media velocidad, con ella dormida a mis espaldas.
La noche a lo largo de esos caminos puede volverse inquietante: asfalto, luz, ruta; y el motor que sostiene su misma, única nota interminable. Estábamos solos.
El viento frío me helaba las manos y la cara, el sueño me pesaba en los párpados; su abrazo me hacía anhelar más que nunca llegar a casa.
Cada tanto, por la otra vía nos cruzaba algún auto haciendo estrépito; en el invierno parecen rugir de apuro. Solamente un camión nos adelantó esa noche, paradójicamente silencioso.
Iba pensando en no dormirme, iba pensando en lo lindo que sería cerrar los ojos un momento y descansar la vista, iba pensando en que no podía acostarme como quería (iba en la moto, ¿cómo me iba a acostar?). Luchaba contra el sueño, el frío, el silencio, la ruta que no se acababa. Y también contra su confortable abrazo.
La noche a lo largo de esos caminos puede volverse inquietante: asfalto, luz, ruta; y el motor que sostiene su misma, única nota interminable. Estábamos solos.
El viento frío me helaba las manos y la cara, el sueño me pesaba en los párpados; su abrazo me hacía anhelar más que nunca llegar a casa.
Cada tanto, por la otra vía nos cruzaba algún auto haciendo estrépito; en el invierno parecen rugir de apuro. Solamente un camión nos adelantó esa noche, paradójicamente silencioso.
Iba pensando en no dormirme, iba pensando en lo lindo que sería cerrar los ojos un momento y descansar la vista, iba pensando en que no podía acostarme como quería (iba en la moto, ¿cómo me iba a acostar?). Luchaba contra el sueño, el frío, el silencio, la ruta que no se acababa. Y también contra su confortable abrazo.
SUICIDE GIRL "2" (NUEVA VERSION) - 25/10/12
Hola a todos, seguramente se habrán topado más de una vez con esta
historia, y seguramente siempre fue la misma versión. En esta ocasión
les traigo una diferente, que toma como base la clásica pero que sigue
por otros rumbos. ¡Espero que la disfruten!
dakonero escribió a las 22:37
Hola, les cuento algo que me pasó.
Hace un par de semanas, mientras navegaba por la Web, encontré esta imagen y no pude evitar sentirme cautivado por una mirada así de intensa. Dos ojos azules que ardían engarzados en un rostro de porcelana. Descargué la imagen y la dejé en el escritorio de mi computadora sin darle demasiada importancia. No me impresionó mucho la historia que la acompañaba.
Cuando volví de la facultad recordé ese archivo. Lo abrí y miré con atención. Pasé varios minutos observando el retrato, ensimismado, cuando de repente el hechizo se rompió; algo, algo más, pareció contemplarme por un segundo desde esos ojos pintados. Desvié la vista, un poco mareado, y al volver a observar la imagen todo había vuelto a la normalidad, si es que un rostro como ese puede considerarse normal.
Desde entonces todos los días la miro al menos un instante, curioso, embobado, tratando de desentrañar el misterio. A veces parece estar a punto de llorar, a veces me mira desafiante. En ocasiones parece enojada conmigo. No solo me sigue su mirada: me siguen sus emociones. Llego incluso a sentir que estoy a punto de leer su pensamiento.
dakonero escribió a las 14:01
He investigado un poco sobre la imagen. Parece ser un dibujo realizado por una adolescente antes de cometer suicidio. Creo (quiero creer) que es un autorretrato. Luego fue escaneado y distribuido por la Web. ¿Por qué? ¿Para qué? Durante unos días me mantuve escondido de sus ojos, pero no puedo soportar esa ausencia. La extraño tanto…
dakonero escribió a las 03:49
Hoy estuve todo el día buscando información sobre el retrato. No tenía ánimos para ir a clases, así que simplemente me quedé en cama, navegando con la netbook. Solamente encontré la misma historia repetida, una y otra vez. Dicen, entre otras cosas, que la imagen está embrujada. Cuando me toca mirarla triste, siento que puedo entenderla. Seguramente ella se suicidó por un amor desgraciado. Y ese dibujo quedó para que no la olviden. Llevo 4 días sin mirarla. Cuando me rinda y la busque me va a reprochar ese abandono. Se que su cara tendrá una mueca amarga.
dakonero escribió a las 01:27
dakonero escribió a las 22:37
Hola, les cuento algo que me pasó.
Hace un par de semanas, mientras navegaba por la Web, encontré esta imagen y no pude evitar sentirme cautivado por una mirada así de intensa. Dos ojos azules que ardían engarzados en un rostro de porcelana. Descargué la imagen y la dejé en el escritorio de mi computadora sin darle demasiada importancia. No me impresionó mucho la historia que la acompañaba.
Cuando volví de la facultad recordé ese archivo. Lo abrí y miré con atención. Pasé varios minutos observando el retrato, ensimismado, cuando de repente el hechizo se rompió; algo, algo más, pareció contemplarme por un segundo desde esos ojos pintados. Desvié la vista, un poco mareado, y al volver a observar la imagen todo había vuelto a la normalidad, si es que un rostro como ese puede considerarse normal.
Desde entonces todos los días la miro al menos un instante, curioso, embobado, tratando de desentrañar el misterio. A veces parece estar a punto de llorar, a veces me mira desafiante. En ocasiones parece enojada conmigo. No solo me sigue su mirada: me siguen sus emociones. Llego incluso a sentir que estoy a punto de leer su pensamiento.
He investigado un poco sobre la imagen. Parece ser un dibujo realizado por una adolescente antes de cometer suicidio. Creo (quiero creer) que es un autorretrato. Luego fue escaneado y distribuido por la Web. ¿Por qué? ¿Para qué? Durante unos días me mantuve escondido de sus ojos, pero no puedo soportar esa ausencia. La extraño tanto…
dakonero escribió a las 03:49
Hoy estuve todo el día buscando información sobre el retrato. No tenía ánimos para ir a clases, así que simplemente me quedé en cama, navegando con la netbook. Solamente encontré la misma historia repetida, una y otra vez. Dicen, entre otras cosas, que la imagen está embrujada. Cuando me toca mirarla triste, siento que puedo entenderla. Seguramente ella se suicidó por un amor desgraciado. Y ese dibujo quedó para que no la olviden. Llevo 4 días sin mirarla. Cuando me rinda y la busque me va a reprochar ese abandono. Se que su cara tendrá una mueca amarga.
dakonero escribió a las 01:27
LA VERDADERA HISTORIA DE NENE MALO
Volvía de un viaje de trabajo desde Florencio Varela hasta Merlo. Iba cansado y apesadumbrado porque las ventas no habían sido las esperadas. Pensaba en cómo podría pagar la deuda, en lo que iba a pasar si no lograba reunir el dinero…
El auto protestaba un poco cada tanto, pero resistía el esfuerzo. Todavía faltaba bastante cuando empezó a llover.
Aún hoy no me explico por qué tanto retraso, pero cuando menos lo esperaba el sol comenzó a ocultarse y las cosas perdieron color. Entre el cansancio, la preocupación y la lluvia, decidí parar y dormir, siquiera en el auto.
Estaba en pleno Lomas de Zamora, no conocía a nadie, así que paré frente a un barcito apartado. Al entrar vi que estaba prácticamente vacío: el que supongo era el dueño miraba una película en blanco y negro, y en un rincón un borrachito contemplaba tristemente una botella y un vaso vacíos.
Me acerqué a la barra y pedí una cerveza. Tenía hambre, pero no quería comer nada en ese lugar. Afuera la lluvia cobró fuerza.
-Qué nochecita – le dije al dueño.
-Psss… - contestó sin apartar la vista del televisor. Tenía un bigote desaliñado que escondía las comisuras de su boca. – El día que el del tiempo acierte, se acaba el mundo.
Fui sorbiendo lentamente la cerveza helada, cuando al tercer trago el viejito borracho se me sentó al lado. – ¿Amigo me compra un trago? – pidió con una sonrisa desgastada. Se me pasaron mil cosas por la mente, pero no les di importancia. – Claro amigo, ¿qué quiere tomar?
Pidió un vino, el más barato que uno pueda imaginarse. Se sirvió y vació el vaso, después sirvió y vació de nuevo. Mientras estaba en eso, por la calle pasó un auto con la música a todo volumen. Sonaba un tema de cumbia.
Durante la propaganda de la película, pusieron el anuncio de un recital en un club de la zona. No le presté atención, pero al escucharlo el viejo se ahogó con el vino, tosió, puteó, se limpió la boca con la manga.
El dueño ya no miraba la tele. Ahora el hombrecito tenía un gesto agrio. Sin previo aviso, sorprendentemente lúcido, empezó la historia.
El auto protestaba un poco cada tanto, pero resistía el esfuerzo. Todavía faltaba bastante cuando empezó a llover.
Aún hoy no me explico por qué tanto retraso, pero cuando menos lo esperaba el sol comenzó a ocultarse y las cosas perdieron color. Entre el cansancio, la preocupación y la lluvia, decidí parar y dormir, siquiera en el auto.
Estaba en pleno Lomas de Zamora, no conocía a nadie, así que paré frente a un barcito apartado. Al entrar vi que estaba prácticamente vacío: el que supongo era el dueño miraba una película en blanco y negro, y en un rincón un borrachito contemplaba tristemente una botella y un vaso vacíos.
Me acerqué a la barra y pedí una cerveza. Tenía hambre, pero no quería comer nada en ese lugar. Afuera la lluvia cobró fuerza.
-Qué nochecita – le dije al dueño.
-Psss… - contestó sin apartar la vista del televisor. Tenía un bigote desaliñado que escondía las comisuras de su boca. – El día que el del tiempo acierte, se acaba el mundo.
Fui sorbiendo lentamente la cerveza helada, cuando al tercer trago el viejito borracho se me sentó al lado. – ¿Amigo me compra un trago? – pidió con una sonrisa desgastada. Se me pasaron mil cosas por la mente, pero no les di importancia. – Claro amigo, ¿qué quiere tomar?
Pidió un vino, el más barato que uno pueda imaginarse. Se sirvió y vació el vaso, después sirvió y vació de nuevo. Mientras estaba en eso, por la calle pasó un auto con la música a todo volumen. Sonaba un tema de cumbia.
Durante la propaganda de la película, pusieron el anuncio de un recital en un club de la zona. No le presté atención, pero al escucharlo el viejo se ahogó con el vino, tosió, puteó, se limpió la boca con la manga.
El dueño ya no miraba la tele. Ahora el hombrecito tenía un gesto agrio. Sin previo aviso, sorprendentemente lúcido, empezó la historia.
BAILANDO CON TU SOMBRA (ALELI)
Más de una vez he escuchado (o leído) el rumor de que esta canción está inspirada en una historia real, aunque muchos no creen en esta teoría. Considero que sí, que hay un trasfondo de realidad en ese rumor, aunque rara vez se cuenta con elementos mínimos que justifiquen creer en el mismo. Un aporte en ese sentido puede ser ubicar en qué momento supuestamente se relata el origen de la canción.
Posiblemente la mayoría de los lectores más jóvenes de Argentina (y supongo que de Latinoamérica en general también) relacionen la canción "Bailando con tu sombra" con Abel Pintos, exponente del folclore nacional. Quizás muchos sepan también que la autoría de la canción corresponde a Victor Heredia, que por supuesto en su momento grabó la versión original. La unión de estos dos artistas dio como fruto la conquista de la Gaviota de Plata en el Festival de Viña del Mar 2004.
En una entrevista brindada en tal ocasión, Heredia comentó sobre el origen de su composición.
Relató que durante una visita a un centro de reclusión, algunos de los internos le contaron sobre un prisionero que todas las noches, encerrado en su celda, bailaba solo, abrazando el aire; y decía el recluso que en las horas de oscuridad lo visitaba su amor, aquella mujer que había sido lo más valioso en su vida y a quién en un arrebato de celos y furia había asesinado.
Esta historia impresionó profundamente a Heredia, quien sin demoras comenzó a escribir las hermosas palabras que luego musicalizaría. Historia, letra, melodía, sentimiento. En palabras del propio autor: "Escribí esta canción muy emocionado, seguramente en el momento que la hice, porque me impactó terriblemente la historia".
Lo que más llama la atención de la letra es que solamente al final se devela el infortunio sobre el que se asienta la historia; si la escuchamos sin prestarle atención, parece una simple canción de amor; si nos ponemos algo atentos, sobre todo en el estribillo, descubrimos una ausencia, un pesar; pero la culpa que agobia al torturado protagonista solo la descubrimos cuando éste se nos confiesa: cómo he podido matar a quien me hacía soñar... Se trata quizás de unos segundos donde falta la palabra, donde el propio individuo se extraña ante lo que hizo, ante lo que fue, ante quién fue, y ante su propio desconocimiento de quién era ella... Más tarde la reconstruye con recuerdos, con tristeza, con ausencia, con dolor, con locura: la sombra que cae sobre él y lo condena, dentro de su condena.
FUENTES:
http://folclore-argentino.com.ar/asi-nacio-bailando-con-tu-sombra.html
http://es.wikipedia.org/wiki/XLV_Festival_Internacional_de_la_Canci%C3%B3n_de_Vi%C3%B1a_del_Mar
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