La industria del cine no solo brinda entretenimiento a través de las películas que produce. Muchas veces abona el terreno para la proliferación de leyendas urbanas. Una de las más longevas está relacionada con el clásico film "El Mago de Oz", de 1939. Cuenta sobre el suicidio de un Munchkin, motivado por problemas amorosos. Este trágico evento no habría resonado durante décadas, de no ser por el pequeño detalle de que... su cuerpo sin vida aparecería balanceándose en una escena de la película!
Antes de seguir, aclaremos. ¿Qué es un Munchkin?
Esta gente menuda son Munchkins
Si vemos con atención la escena en cuestión, podemos ver a lo lejos una silueta extraña que se mueve entre los árboles...
Hace unos días el ilusionista Criss Angel fue noticia una vez más, al partir al medio a dos personas e intercambiar las mitades, como puede verse en el video:
Sin embargo, muchos se habrán dado cuenta de que no es la primera vez que realiza un truco de este tipo. Es muy recordada su actuación de hace algunos años, cuando nos presentaba lo siguiente:
Siendo la muerte de un ser querido una de las experiencias más dolorosas a las que se enfrenta el ser humano, la partida de un niño pequeño suele adicionar, al sufrimiento por la pérdida, la sensación de injusticia, de desencanto, de sinsentido.
Contra este dolor aumentado, indomable a veces para los padres, se han ido construyendo rituales tradicionales para conjurar lo terrible de tal desgracia, dotándola de alguna significancia. Es el caso del llamado “velorio del angelito”.
Esta celebración nocturna tan peculiar constituía una tradición propia de territorios del sur de Chile, desde donde se habría difundido a Neuquén, y de allí a una amplia extensión argentina. En la actualidad mantiene vigencia principalmente en ciertos lugares de Santiago del Estero. Su origen primero parece ser árabe, teniendo luego difusión en Extremadura, Islas Canarias, Valencia, Alicante y Murcia.
Parte de la idea de que si un niño muere siendo menor de 7 años, o menor de 5 (el número varía de región en región), su alma es tan pura que no puede menos que llegar directamente al cielo, donde habrá de incorporarse a los coros celestiales. Para facilitar ese pasaje, la costumbre exige, en lugar de velorios oscuros y llenos de llanto, una reunión que exprese la alegría que produce ese destino angélico.
*** Al final del post iré subiendo los videos de Youtube, a medida que los vaya creando. Ya está lista la primera parte del post en forma de video :) ***
Esta leyenda urbana es una de las más conocidas, no solamente por su difusión a través de Internet, sino porque lleva varias décadas rondando nuestras tierras. Existen muchos posts y artículos al respecto, sin embargo no quiero dejar pasar la oportunidad de realizar mi aporte.
No se trata en esta ocasión de una leyenda urbana sin rastro visible, sino que hay un hecho sumamente interesante: estos cuadros existían realmente en muchas casas, inclusive en las de varios de ustedes lectores; muchos de nosotros los hemos visto al menos una vez; y sin embargo, una serie de rumores provocó la destrucción de muchos de ellos (o al menos la desaparición de sus lugares habituales).
Lo que solemos encontrar en Internet relata incansablemente el origen de tales cuadros, las razones para deshacerse de ellos, el oscuro pasado de su autor. Poca atención se presta acerca de los por qué de su popularidad en primer lugar; y ante esta cuestión se apela al recurso fácil del tradicional pacto demoníaco. A este respecto no me limito a repetir los datos que pueden hallarse tan fácilmente, sino que propongo alguna otra reflexión posible. Para mantener cierto orden, incluyo un brevísimo resumen de lo que ya todos conocemos.
La obra
Posiblemente todos los que al menos rondamos los 30 años, hayamos tenido la oportunidad de contemplar estos misteriosos cuadros en la casa de algún familiar, de algún amigo, o en la nuestra propia. Lo más común es haber conocido solamente uno, ese lienzo en el que se plasmaba el llanto inquietante de un niño. Seguramente pensábamos, en aquellos tiempos, que tal imagen era única, y no teníamos idea de que ese rostro acongojado devolvía las miradas a otros niños en tantos otros hogares. Seguramente no sabíamos que esos pequeños llorones eran en realidad 27.
El autor
La serie conocida como “Los niños llorones” se le atribuye a Bruno Amadio, un pintor veneciano nacido en 1911, que en sus años de juventud habría adherido a los principios del fascismo. Durante la Segunda Guerra Mundial fue movilizado como soldado del ejército italiano, etapa durante la cual habría sido testigo de los horrores que la guerra reserva para sus numerosas víctimas. A partir de esta experiencia se inspiró para plasmar el sufrimiento que se hacía dolorosamente visible en los rostros de los niños. Amadio acostumbraba firmar estos retratos como Angelo Bragolin, Giovanni Bragolin o J. Bragolin.
Un ejemplo de cómo este tema llega a la televisión y se dispara el delirio basándose en el mismo palabrerío de siempre.
Variantes de la leyenda negra. Sus inconsistencias.
En referencia a la serie de cuadros tradicionalmente conocida como “Los niños llorones”, existen tres versiones acerca de su origen, sus efectos nefastos y las causas de la destrucción de estos cuadros:
En la actualidad difícilmente se aprecie el cine antiguo. Creo que es una forma artística que nos resulta extraña, como artificial y demasiado simple a la vez (por lo menos a mi suele ocurrirme esto, lo confieso). Nos vamos acostumbrando a los efectos especiales de alta calidad, al sonido envolvente, a la tecnología 3-D, olvidando que en definitiva el cine está ahí para contar historias. Pero las cuenta de una manera particular, única, que remite no solo a la dirección, a las actuaciones, a los efectos, sino que cada film se constituye en una muestra irrepetible de la producción cultural de un lugar determinado, en un tiempo específico.
Por un lado, y dejando aparte la tendencia cada vez más marcada de las remakes injustificadas y los reboots innecesarios, es llamativo como el cine tiende a repetir, actualizadas, historias arquetípicas que dan cuenta de los temores, los interrogantes, los intereses y las pasiones de los seres humanos. Repite a través de la imagen en movimiento lo que hace tantos siglos y páginas viene repitiendo la literatura, de la cual se nutre.
Por otro lado, el cine es capaz de creaciones novedosas, tanto en su contenido como en la forma de presentárselas al espectador. Decía que el cine repite historias, pero también las crea. Y cuando repite, en realidad nunca dice lo mismo.
Entonces tenemos una película de, por ejemplo, más de 80 años, sin color, sin sonido, con planos fijos en su mayoría y una calidad de imagen pobrísima. Si adapta una historia conocida, el resultado no es muy alentador. Si hay algún efecto visual, es de una precariedad tremenda. Si la película es de terror, no hay manera de que asuste a nadie hoy en día. La forma, esa forma tan peculiar de las películas antiguas, no hay quien la "compre" en la actualidad. Esas eran la posibilidades de aquellos tiempos.
Pero hay ciertas producciones que, a pesar de los medios técnicos limitados, nos ofrecen historias dignas de ser conocidas y recordadas. Sobreponiéndose a ese desfase entre lo que hay que mostrar y lo que se es capaz de mostrar, hay creadores que han conseguido salvar el obstáculo, enfrentándonos una y otra vez con aquellos viejos temores, interrogantes, intereses y pasiones. Desde esa distancia en el tiempo, incluso hoy en día.
Yo no soy un gran conocedor de cine antiguo (ni de cine en general). Solamente puedo decir que considero que hay imágenes y escenas con una fuerza tal que hasta el día de hoy no han sido superadas, a pesar de la libertad que los medios actuales han puesto a disposición de los desarrolladores; medios que pocos han sabido aprovechar, y de los que tantos abusan sin un sentido claro...
Recomiendo ver estas películas completas, para poder aprender a apreciarlas en todo su valor. Es lo que yo estoy intentando hacer, con resultados muy positivos. De todas maneras, al final les dejo también las escenas más memorables de estos filmes, para los impacientes jaja.